Durante el verano prestamos mucha atención a la protección de la piel, pero solemos olvidarnos del cabello y, especialmente, del cuero cabelludo. La radiación solar, los baños frecuentes y el contacto continuado con el agua pueden dejar el pelo más seco, áspero, quebradizo y apagado.

¿El sol también daña el cabello?

Sí. Aunque el cabello no puede sufrir una quemadura como la piel, la radiación ultravioleta puede alterar su estructura.

Los estudios indican que la radiación UVB favorece la pérdida de proteínas del cabello, mientras que la radiación UVA se relaciona principalmente con cambios en su color. El daño solar también puede manifestarse mediante:

  • Mayor sequedad y porosidad.
  • Pérdida de brillo.
  • Textura más áspera.
  • Menor resistencia y elasticidad.
  • Mayor facilidad para romperse.
  • Alteraciones del color natural o del tinte.

Los cabellos teñidos, decolorados, finos o previamente dañados pueden ser especialmente vulnerables.

El cuero cabelludo también necesita protección

El cuero cabelludo es piel y puede sufrir los mismos efectos perjudiciales del sol que otras zonas del cuerpo. El riesgo es mayor cuando existe poco cabello, entradas, alopecia, una raya muy marcada o peinados que dejan zonas expuestas.

La Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología recomienda no olvidar el cuero cabelludo, las orejas y los labios al aplicar el fotoprotector.

Para protegerlo correctamente:

  • Utiliza sombrero, gorra o prendas que cubran adecuadamente la cabeza.
  • Aplica fotoprotector sobre las zonas visibles, como la raya del pelo, las entradas o áreas con menor densidad capilar.
  • Elige formatos ligeros, en bruma o espray, que faciliten la aplicación sin dejar el cabello excesivamente graso.
  • Reaplica el protector cada dos horas y después del baño o de una sudoración intensa.
  • Evita permanecer al sol durante las horas centrales del día.

El cabello no sustituye completamente a la protección solar, especialmente cuando es fino, corto o poco denso.

¿Qué hacen el cloro y el agua del mar?

Los baños repetidos pueden modificar temporalmente el aspecto y el tacto del cabello. El agua del mar, la sal, el cloro, el viento y el aumento de los lavados favorecen la pérdida de suavidad y pueden intensificar la sequedad de la fibra capilar.

Esto no significa que debamos evitar la piscina o la playa, sino adaptar nuestra rutina para reducir la acumulación de residuos y mejorar el acondicionamiento del cabello.

Rutina capilar antes de bañarse

Antes de entrar en la piscina o en el mar puedes seguir estos pasos:

  • Humedece el cabello con agua dulce.
  • Desenrédalo suavemente para evitar nudos.
  • Aplica un acondicionador sin aclarado o un protector capilar adecuado.
  • Recoge el pelo sin ejercer demasiada tensión.
  • Utiliza gorro de baño cuando sea posible.

Mojar previamente el cabello puede ayudar a que la fibra capilar llegue al baño ya saturada de agua, aunque no crea una barrera completamente impermeable.

Qué hacer después de la playa o la piscina

Después del baño es recomendable aclarar el cabello con agua dulce lo antes posible para retirar restos de sal, arena o productos químicos.

Posteriormente:

  • Lávalo con un champú suave adaptado a tu cuero cabelludo.
  • Aplica acondicionador de medios a puntas.
  • Utiliza una mascarilla hidratante o reparadora una o dos veces por semana, según las necesidades del cabello.
  • Seca el pelo sin frotarlo intensamente con la toalla.
  • Desenreda comenzando por las puntas y avanzando hacia la raíz.
  • Reduce temporalmente el uso de planchas y secadores a temperaturas elevadas.

No es necesario utilizar un champú muy agresivo después de cada baño. Una limpieza excesiva puede aumentar la sensación de sequedad y resultar incómoda para el cuero cabelludo.

¿Sirven los protectores solares capilares?

Los protectores capilares pueden ayudar a disminuir los efectos estéticos de la radiación solar y a mantener la hidratación, el brillo y el color del cabello. Sin embargo, no deben confundirse con los fotoprotectores destinados a la piel.

Si el cuero cabelludo queda expuesto, debe emplearse un producto específicamente indicado para proteger la piel, además de recurrir a sombreros o gorras.

Los protectores capilares pueden encontrarse en diferentes formatos:

  • Brumas ligeras.
  • Aceites.
  • Cremas sin aclarado.
  • Acondicionadores protectores.
  • Productos específicos para cabellos teñidos.

La elección dependerá del grosor del cabello, su estado y la textura que resulte más cómoda.

Atención especial al cabello teñido o decolorado

La radiación solar puede alterar el color del cabello, especialmente en tonos claros, teñidos o decolorados. Además, estos cabellos suelen presentar una fibra más porosa y sensible.

Durante el verano conviene:

  • Utilizar productos específicos para cabello coloreado.
  • Aumentar el acondicionamiento.
  • Evitar acumular tratamientos químicos.
  • Proteger físicamente el cabello con sombrero.
  • Reducir el uso de herramientas térmicas.
  • Cortar las puntas si están muy deterioradas.

¿Cuándo debemos consultar?

La sequedad del cabello puede tratarse habitualmente mediante cuidados cosméticos. Sin embargo, conviene solicitar valoración profesional cuando aparezcan:

  • Quemaduras o ampollas en el cuero cabelludo.
  • Picor intenso o persistente.
  • Heridas, costras o descamación importante.
  • Dolor o inflamación.
  • Caída del cabello repentina o muy abundante.
  • Cambios en lunares o lesiones pigmentadas.
  • Zonas sin cabello que antes no existían.

Los cosméticos pueden mejorar el aspecto y el acondicionamiento del cabello, pero no sustituyen el diagnóstico de una enfermedad del cuero cabelludo.

Un verano saludable también empieza por la cabeza

Una rutina capilar de verano no necesita numerosos productos. La clave consiste en proteger el cuero cabelludo, reducir la exposición solar intensa, aclarar el cabello después del baño y aportar el acondicionamiento que realmente necesita.

En Farmacia Santana podemos ayudarte a elegir el fotoprotector para el cuero cabelludo y los productos capilares más adecuados según tu tipo de pelo, su estado y tus actividades habituales.

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración individualizada de un profesional sanitario.

Referencias

  • Nogueira, A. C. S., Joekes, I. Hair color changes and protein damage caused by ultraviolet radiation. Journal of Photochemistry and Photobiology B. 2004;74(2-3):109-117. Consultar referencia
  • Lee, W. S. Photoaggravation of hair aging. International Journal of Trichology. 2009;1(2):94-99. Consultar referencia
  • Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Decálogo de consejos para disfrutar del sol con responsabilidad. Consultar referencia

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